El libre albedrío


Amar,  ser  libre,  feliz,  todo  es  lo  mismo:  Dios,  Energía,  Naturaleza,  Vida...
   Amar  la  vida;  sentir  como  los  rayos  de  sol  calientan  tu  cara,  poder  ver  el  perfecto  baile  de  las  flores  causado  por  el  viento,  y  por  fin  comprender  lo  que  estas  te  quieren  contar  con  su  adonis  movimiento.  Subir  a  lo  alto  de  una  montaña  sin  más,  sin  un  porqué,  solo  porque  en  ese  preciso  momento,  algo  dentro  de  ti  te  ha  hecho  levantarte  del  sofá, ( donde  absorta  contemplabas  el  techo ),  y  comenzar  a  andar  monte  arriba.  Observar  el  pueblo  donde  has  crecido  desde  la  cima  de  la  montaña,  y  en ese  justo  momento  comprender  lo  grandioso  y  extraordinario  que  es  el  universo  que  nos  rodea,  y  la  pequeñez  de  tus  inquietudes,  o  lo  que  normalmente  llamas  “problemas”.  Enfadarte  con  tu  propio  Ser:  insultarle,  exigirle  respuestas,  reflexionar,  llorar,  y  por  fin,  reír,  al  entender  que  las  respuestas  no  solo  están  dentro  de  ti,  sino  que  además  éstas  aparecen  cuando  no  las  buscas.  Despertar,  ver,  oír,  pensar,  comprender,  sentir,  y  cuando  menos  lo  esperas,  ahí  está;  ¡ tu  respuesta ! 
   Libertad;  escuchar  siempre  a  tu  sabio  corazón,  hacer  caso  omiso  de  los  Demonios  que  habitan  nuestra  mente,  estos  Demonios  son  conocidos  socialmente  como:  miedo,  inseguridad,  desconfianza,  vergüenza,  vaguedad,  y  un  gran  etc.,  que  haría  la  lista  más  larga  de  lo  necesario.  Esos  Demonios  que  la  sociedad  se  ha  encargado  de  introducir  en  nuestra  mente  a  lo  largo  de  toda  nuestra  vida,  son  los  culpables  de  que  a  menudo  olvidemos  nuestros  sueños,  y  de  que  al  levantarnos  cada  mañana  de  la  cama  olvidemos  agradecer  lo  vivido  y  lo  que  nos  queda  por  vivir.
   Amar  ( y  no  poseer )  a  otra  persona;  ver  a  esa  persona  vivir,  pensar,  evolucionar,  amar,  sentir,  verle  crecer,  LIBREMENTE.  Ya  que  aunque  tú  no  lo  creas  y  esta  sociedad  en  que  vivimos  lo  haya  olvidado,  NADIE  PERTENECE  A  NADIE.
   No escuches a tu ego, no  escuches  tus  demonios,  olvídalos,  no  existen,  solo  están  en  tu  cabeza,  son  malos  como  su  nombre  indica.  Esos  Demonios  no  te  dejan  Ser,  te  arrinconan,  no  dejan  a  tu  corazón  expresarse,  no  te  dejan  vivir  plenamente,  y  lo  más  importante  no  te  dejan  ser  feliz. 
   Ámate  a  ti  mismo,  confía  en  ti,  olvida  las  normas  y  miedos  marcados  por  la  sociedad,  y  lo  más  importante,  nunca  olvides  que se nos fue dado  algo  muy  valioso:  EL  LIBRE  ALBEDRÍO.    

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La mentira

¿Por qué mienten las personas? 
Muchos opinan que por la falta de conciencia, muchos excusan sus mentiras en no herir a los demás, otros prefieren mentir a tener que  dar una explicación.... Yo creo que por falta de libertad y por falta de conciencia, pero no la conciencia que conocemos como "Pepito Grillo" si no la conciencia que nos hace ver que somos seres libres, que no debemos explicaciones a nadie y que no somos responsables del sufrimiento de otros al decirles una verdad. 
Cuando entiendes estos factores de ti mismo y tomas conciencia de ellos la vida es mucho más sencilla y basándome en mi propia experiencia puedo decir a boca llena que se vive más tranquilo con uno mismo y se tiene más felicidad. 
La mentira por no herir a otros (excusa tantas veces usada por los que suelen mentir); Basándonos en que uno pregunta algo cuando quiere obtener una respuesta sincera, ¿quién soy yo para decidir si mi respuesta le dañará o no? Si alguien está interesado en saber algo sobre mí y me formula una pregunta, en lo único que me concierne a mí decidir es en si le respondo o no. Si decido responderle, lo haré sinceramente y si esa persona se siente herida por mi respuesta quizás sea porque esperaba una respuesta diferente, pero ese ya no es mi problema. Lo realmente rastrero y miserable es mentir y engañar a otros, y encima darse palmaditas en la espalda por no herirles convenciéndonos de que hemos obrado bien. 
Mentir por no dar explicaciones; Me parece otra excusa sin más. Una de las cosas más maravillosas que poseemos es el libre albedrío, somos libres y no debemos explicaciones a nadie más que a nosotros mismos. Cuando tomemos conciencia de este hecho será más fácil dejar de mentir. La mayoría de las personas dan explicaciones a todas horas a su pareja, sus padres, amigos, etc, basándose en el amor y el respeto que sienten por ellos. Nada más lejos de la realidad, nada tiene que ver el Amor con dar explicaciones. Cuando aprendamos a Amar no necesitaremos pedir ni dar esas explicaciones.  

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