Cuando algo/alguien nos desestabiliza

  Después de varias semanas permitiendo que la situación que me rodea me desbordara decidí, hace un par de días, que se acabó el sentirme abrumada. Alguien me enseñó hace años que somos nosotros los que decidimos cómo sentirnos ante las personas o circunstancias de nuestra vida y lo peor es que sabiendo esto volví a cometer el mismo error de dejarme llevar sin control alguno sobre mi misma. Aunque no me castigo ni me auto-flagelo por ello, simplemente busco dentro de mí para poner solución.
  Así ahora, en vez de dejarme llevar sin control alguno enfadándome ante comentarios o compadeciéndome de mi misma por los grandes cambios que hay en mi vida, he decidido tomar partido  y ser yo quién decida como me siento.
 Como decía mi "maestro" (que a él no le gusta que lo llame así), "La clave está en mirar a todo el mundo con el mismo amor". Tarea ardua pero no imposible, creedme.
  Lo primero que debemos tener en cuenta es que todos somos seres humanos y que para lo que unos está bien para otros puede estar mal. Por supuesto hablo de situaciones cotidianas y comunes, es obvio que a todos nos parece que está mal matar a otras personas, a todos menos a los asesinos claro.
  Pero por ejemplo la mentira; muchas personas mienten a diario de una manera tan natural que a mi personalmente me asombra. Excusan sus mentiras en quedar bien o en no lastimar al prójimo, para mi esto son simplemente excusas ya que yo prefiero una verdad dolorosa que una mentira "compasiva". Pero claro éste es mi punto de vista, no todos pensamos ni sentimos lo mismo. Como la mentira muchas personas se creen con el derecho de ir por la vida juzgando con su dedo acusador, quizás por prepotencia, quizás por cobardía a ser juzgados por otros dedos como el suyo, sea por lo que sea son muchas las personas que viven su vida mirando la de los demás. Pero somos nosotros los que decidimos como sentirnos ante estas mentiras, dedos acusadores o expertos en dejar caer sus opiniones sin que nadie las haya pedido. Yo y solo Yo decido si esto me afecta o no.
  En nuestro interior está la capacidad de permitir o no que esto nos afecte y es tan difícil y simple a la vez como mirar a todas las personas desde todo el amor que habita en nuestros corazones.
  Si conseguimos comprender que sólo nosotros somos responsables de cómo nos sentimos seremos capaces de perdonar y amar a estas personas que tenemos a nuestro al rededor que tanto nos han desquiciado a veces. Incluso con el tiempo contemplaremos asombrados como esas personas irán desapareciendo de nuestra vida, ya que una vez hallamos a prendido a amar al prójimo sea como sea éste ya no los necesitaremos en nuestra vida y ellos mismos se alejarán sin necesidad de que hagamos nada para que esto suceda.
  Si meditamos mirando hacia nuestro interior en lo más profundo de nuestro corazón y nuestros sentimientos veremos que esto es así. No debemos caer en su mismo error juzgando a éstas personas como equivocados ni dejarnos llevar por nuestro ego que muchas veces nos dirá que somos iluminados y que estamos por encima de ellos o a un nivel más alto. Simplemente debemos dejar que el rencor o el odio abandone nuestro corazón para poder llenarlo de amor, humildad y bondad.

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